Vivía en Boston, donde todo solía ser perfecto. Contaba con recursos ilimitados para el desarrollo de mi capital humano, con acceso a los mejores centros médicos y con un futuro próspero y estable para mi crecimiento profesional. Pero como muchos salvadoreños viviendo en el exterior, me encontraba queriendo dejar mi impacto, y cambiar la situación de mi país, El Salvador.

El problema era que no sabía cómo, ni por dónde comenzar… Esta frustración me llevó a tener noches largas de pensamientos profundos, tratando de identificar la mejor manera de regresar a mi país para crear un impacto positivo en nuestra sociedad.

Entonces hice lo que me habían enseñado en la escuela; sacar una lista de todos los elementos positivos que tenía Boston e identificar los componentes claves que hacían esa ciudad tan maravillosa y perfecta. Si bien es cierto, después de ese ejercicio concluí que mucha parte del éxito de esta gran ciudad era que contaba con las mejores universidades, tal como Harvard y MIT. También contaba con los mejores hospitales y tecnología médica a nivel mundial. Pero esto no era lo que hacía esta ciudad tan perfecta.

La gente de Boston, quienes venían de todos los rincones del mundo, habían identificado la clave al éxito; la colaboración ciudadana. Colaboraban en ideas y proyectos, y se apoyaban el uno al otro con sus vastos conocimientos. Por ende, habían logrado construir el ecosistema académico más grande del mundo.
Esto me llevó a identificar la clave que había llevado a Boston a sobresalir en todos los horizontes a nivel mundial. Ahora era momento de replicar ese ecosistema en mi querida patria, El Salvador. Es por esto que después de 7 años en el extranjero, opté por regresar a crear un impacto ciudadano que contribuyera a la construcción de un mejor futuro para nuestra gente.

Los salvadoreños por naturaleza somos emprendedores; todos los que nos levantamos por las mañanas con deseos de cambiar la situación en la que nos encontramos, y nos apoyamos de la innovación para solventar nuestros retos diarios. Pero tendemos a embarcar en este reto de emprender a las ‘bravas’ y a las ‘ciegas’. Sin saber el norte de donde vamos y usualmente sin contar con mucho apoyo.

Team Seed

Teniendo esto en mente, decidí crear Seed; una comunidad que une a los emprendedores y profesionales innovadores, donde juntos, nos apoyamos el uno al otro para llevar nuestras ideas empresariales al camino del éxito. Seed brinda las herramientas necesarias para que impulsen a El Salvador a través del desarrollo y de la colaboración de nuestra comunidad Seed.

• Te conectamos con cualquier profesional o emprendedor con el que necesites establecer una conexión para impulsar tu proyecto.
• Te brindamos espacios únicos de oficina para que puedas trabajar de manera individual o junto a tu equipo.
• Te brindamos herramientas de trabajo necesarias, en un ambiente dinámico que te permitirá sacar adelante tus ideas para convertirlas en realidad.
• Te brindamos apoyo de mentores para guiar tu proyecto al camino del éxito.
• Te invitamos a participar en eventos de networking y ser parte de nuestra comunidad.

Seed Team Playing

Quiero compartirles un consejo, a todos aquellos que están queriendo emprender y están pensando en lanzarse al agua: no importa cuántas clases de natación recibas, no importa cuántas veces practiques en tu piscina… cuando estás en el mar, te escaparás a ahogar muchas veces, y vas a querer retroceder y regresarte a tierra. Pero no te rindas, sigue nadando, sigue pedaleando, que aunque tragues mucha agua, si mantienes tu cabeza en alto y sabes qué dirección es el ‘norte’, llegarás a flotar y navegarás los mares. Eso si, siempre habrá oleajes.